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PANORAMA ECONÓMICO ARGENTINO

(Marzo de 2002)

 

 

 

En los últimos días el Gobierno dispuso nuevas medidas para consolidar el programa económico vigente:

 

à      Se firmó un nuevo Acuerdo Federal entre la Nación y las Provincias, tendiente a reducir el déficit fiscal, a brindar asistencia financiera a las Provincias, y a reformar el régimen de coparticipación.

 

à      El Congreso aprobó sin modificaciones el Presupuesto 2002, que prevé un déficit fiscal apenas superior a los $ 3.000 millones.

 

à      Se avanzó en la normalización del sistema financiero (flexibilización del "corralito").

 

à      Se impusieron retenciones a las exportaciones, con el doble objetivo de abultar los recursos para planes sociales y contener la inflación.

 

Cabe mencionar que todos estos avances son singularmente importantes para que la actual negociación con el FMI (cuya misión de evaluación técnica acaba de arribar a Buenos Aires) culmine con la asistencia crediticia que el país requiere para normalizar su mercado financiero y garantizar la estabilidad cambiaria.

 

    

LA MARCHA DEL PROGRAMA ECONÓMICO

 

 

I) El nuevo acuerdo Nación-Provincias.

 

Apremiados por la caída de la recaudación, el Gobierno y las Provincias firmaron un nuevo Acuerdo Federal, iniciativa que intenta superar algunas urgencias de corto plazo armonizándolas -simultáneamente- con una serie de reformas de raíz estructural que son clave para la sustentabilidad del nuevo programa económico.

 

A modo de resumen, puede afirmarse que a) las medidas de corto plazo definen un nuevo marco para la  distribución de los recursos tributarios para el presente y "asocian"  a los diferentes Estados provinciales a los altibajos de la recaudación nacional; mientras que b) las medidas de largo aliento establecen un mecanismo de "pesificación" de las deudas provinciales, su ajuste en el tiempo de acuerdo a la evolución de los precios y su conversión en títulos nacionales a largo plazo. A la vez, durante este año, deber  quedar establecido un "nuevo régimen integral de coparticipación federal de impuestos".

 

Es importante que, aún en medio de la coyuntura crítica, el Gobierno central no haya perdido la perspectiva de largo alcance, intercambiando con las Provincias asistencias de corto plazo con reformas de carácter estructural (coparticipación, reducción del déficit crónico,  constitución de un fondo anticíclico, etc.)

 

I.A) Medidas de corto plazo: nuevo marco para la distribución de los ingresos tributarios.

 

Para equiparar la realidad provincial con el escenario nacional, el nuevo acuerdo define un conjunto de nuevas reglas distributivas, entre las que se encuentra:

 

à      La desaparición del "piso" que regía el monto de los aportes de la Nación a las provincias. De esta forma se deja sin efecto el sistema que ha regido durante más de dos años (desde el "Compromiso Federal" de fines de 1999, y que había permitido a las Provincias no sufrir la merma de los recursos de origen nacional), y se vuelve a los coeficientes de distribución de la ley de coparticipación.

 

à      De ahora en más, se coparticipa a provincias del 30 % del denominado "impuesto al cheque".

 

I.B) Reformas de raíz estructural: reprogramación de deudas, ajuste y nuevo régimen de coparticipación.

 

El Estado Nacional deber  renegociar los pasivos provinciales con el acuerdo de los gobernadores. Aquellas deudas que se conviertan en títulos de la Nación, estarán garantizadas hasta el 25% de los recursos coparticipados. Las deudas en moneda extranjera se "pesifican" -a una relación  1,4 por dólar- y serán ajustadas por la evolución de los precios internos (CER). Los títulos nacionales que se emitirán tendrán un plazo de 16 años -con 3 de gracia para la amortización de capital- y devengarán una tasa de interés fija de hasta 4% anual.

 

Para evitar el impacto que la devaluación impone al pago de los servicios de las deudas provinciales, la Administración Pública Nacional se hará cargo de una parte del "sobrecosto" que implica el diferencial entre la cotización del dólar libre y la relación u$s 1 = $ 1,4. Para esto, el nuevo presupuesto incluir  partidas presupuestarias destinadas a tal fin. Como contrapartida a esta nacionalización de las deudas regionales y como paso previo a la meta de alcanzar el equilibrio fiscal provincial durante el año 2003, los Estados subnacionales se han comprometido a realizar, durante el presente año, una reducción del déficit fiscal del orden del 60 % en comparación a los valores registrados durante el año 2001, cuyo valor consolidado rozó los $5.100 millones. Además, todo nuevo endeudamiento provincial deber  tener autorización del Ministerio de Economía de la Nación.

 

Para ganar racionalidad y previsibilidad en las relaciones fiscales federales de mediano y largo plazo, se estableció que, con el inicio de 2003, los recursos increméntales se distribuirían de acuerdo a las normas que serán establecidas en el nuevo régimen de coparticipación, iniciativa que deber  ser acordada durante el presente año. Entre otras cosas, el "nuevo régimen integral de coparticipación federal de impuestos" deber  incluir:

 

à      La creación del Organismo Fiscal Federal que regule y administre las relaciones entre los distintos niveles de gobierno;

 

à      El diseño del Fondo Anticíclico Federal que, alimentado con recursos de copartipación, ayude a moderar las oscilaciones cíclicas de la recaudación;

 

 

II) Aprobación legislativa del Presupuesto 2002.

 

El acuerdo entre la Nación y las Provincias fue el disparador que posibilitó, en la Cámara de Senadores, la sanción definitiva del Presupuesto 2002. Las estimaciones introducidas en la nueva ley, proyectan una caída del PBI real del 4,9% y una inflación promedio del 14%. De acuerdo a la intención oficial se estima que, durante este año, el valor de los ingresos corrientes del sector público nacional será cercano a los $51.800 millones mientras que los gastos corrientes rozarán los $54.900 millones. Las necesidades de financiamiento superan los $17.600 millones. El resultado financiero del sector público nacional, presentaría un déficit de $3.100 millones. (para información más detallada del Presupuesto 2002, ver Panorama Económico Argentino del mes de febrero).

 

III) Normalización del sistema financiero.

 

Con el objetivo de continuar flexibilizando el denominado "corralito bancario", el gobierno ha decidido la emisión de bonos -en dólares y en pesos- que podrán ser demandados, voluntariamente, por aquellos ahorristas que prefieran reemplazar sus depósitos bancarios por títulos públicos. Los bonos denominados en dólares estarán disponibles por hasta USD 30.000 por depositante y por entidad para aquellos depósitos realizados originalmente en la divisa externa. El bono en pesos se aplicar  a todos aquellos depósitos que hayan sido reprogramados.

 

A fin de que los ahorristas puedan optar entre diferentes formas de inversión, se emitirán dos bonos en dólares que vencerá dentro de 10 años. El primero devengar  un interés anual del 2% pagadero semestralmente y su amortización se hará en 8 cuotas anuales a partir del segundo año; el segundo, pagar un interés igual a LIBO +1% y su pago se realizar  junto a la amortización del capital en la fecha de vencimiento. Por su parte, el bono en pesos tendrá un plazo de vencimiento de 5 años, su amortización será trimestral a partir del primer año y su interés, estar  determinado por el CER+3% que también, será pagado cada 3 meses.

 

Esta posibilidad de canjear depósitos entrar en vigencia desde el 29 de este mes. Como los títulos serán cotizados en el mercado secundario, los tenedores tendrán la posibilidad de venderlos en el momento que consideren conveniente. Esta opción -que se le ofrece a los depositantes para saltar el "corralito"- permite la aparición de nuevos instrumentos financieros e implican un canje de la deuda pública porque se realizar  a cambio de deuda estatal en manos de los bancos.

 

En paralelo a la emisión de estos tres títulos públicos, el gobierno ha dispuesto la emisión de dos bonos adicionales, que de acuerdo a lo establecido por el Decreto 214/02, tienen como objetivo restituir al sector financiero los costos que se derivan del descalce en la pesificación de los depósitos y préstamos bancarios, cifra que según se estimó, alcanza los $10.000 millones. Para ello se emitirán dos bonos. El primero, en dólares,  tendrá un valor nominal de USD 9.000 millones con un plazo de vencimiento a 10 años y devengar  un interés -del 2% anual- que será pagado semestralmente mientras que la amortización del capital se efectuar  en 8 cuotas anuales. Por su parte, se emitirán bonos en pesos por un valor de $1.000 millones a una tasa de interés igual al CER+3%. Capital e intereses serán cancelados en forma trimestral.

 

IV) Sector externo: retenciones a las exportaciones y negociaciones comerciales.

    

Consciente de las urgencias sociales y atento a las ganancias extraordinarias que implica para los sectores exportadores la devaluación de la moneda, el Gobierno anunció la generalización transitoria de la retención a las exportaciones.  As¡, se estableció un arancel a las ventas externas de productos manufacturados -de origen agropecuario e industrial- del 5%, a la vez que el gravamen a las colocaciones externas de productos primarios ser  del 10%, tributo que se suma al ya establecido 20% de las exportaciones de hidrocarburos.

 

Esta medida tiene la doble finalidad de constituir un "techo" al aumento de los precios internos que siguen el valor de la moneda doméstica, y proporcionar a las arcas fiscales un ingreso adicional cercano a los $1.400 millones, que además de dirigirse a la implementación de diferentes planes sociales, tendrá -también- como destino el fomento de la inversión pública.

 

Por último, dos noticias favorables en cuanto al acceso a mercados externos:

 

à      Debido a la normalización de situación sanitaria del rodeo argentino, que permitió levantar las inhibiciones que había impuesto la UE a las compras de nuestras carnes, y a la imposibilidad de  completar en apenas cinco meses el cupo de Cuota Hilton asignado a nuestro país para el período julio 2001- junio 2002, la Unión Europea conceder  un permiso especial para exportar 10.000 toneladas adicionales que podrán colocarse en los 12 meses siguientes.

 

à      De igual modo, la siderurgia argentina quedó exenta de los aranceles especiales que impusieron los Estados Unidos a sus importaciones de acero, por lo que puede preverse una normalización -e inclusive aumento, por aumento de la preferencia respecto a otros orígenes- en los envíos argentinos hacia aquel país.

 

 

PANORAMA DE COYUNTURA

 

 

Por último, y para conocimiento de esa representación, también se adjunta un resumen de los últimos datos de coyuntura sobre la evolución de la economía argentina, particularmente referidos al primer bimestre del año, donde la crisis tuvo el obvio impacto sobre el sector real.

 

No se aprecian allí síntomas de reactivación, sino que, por el contrario, seguramente serán  el "piso" de la depresión, dada la sucesión de traumas registrados al inicio del período.

 

No obstante, la nueva estructura de precios relativos, una vez restablecida la normalización financiera, está en condiciones de proporcionar un nuevo sendero de crecimiento económico, más sustentable que el anterior, y basado en el "motor" externo (exportaciones).

 

V) Nivel de actividad.

 

Las primeras estimaciones sobre la marcha de la economía durante el primer mes del año, muestran una economía en franco retroceso. Los resultados no hacen más que confirmar el agravamiento de la dinámica depresiva por la que transita la economía argentina desde mediados de 1998, tanto en las variables que se refieren al nivel de actividad (construcción, producción industrial) como aquellas que miden el consumo (ventas de supermercados y de shoppings centers)

 

El Índice Sintético de Actividad Constructora (ISAC) mostró durante el mes de enero una caída interanual del 44%, mientras que las ventas de los shoppings lo hicieron en un 40% y las de los supermercados -gracias a la menor elasticidad de su demanda- cayeron "sólo" 6% en términos interanuales.

 

El ritmo de la caída parece haberse acelerado a partir del mes de diciembre. Varios son los factores que explican esta realidad. Por un lado, el "corralito financiero" restó liquidez a los mercados y afectó la demanda de consumo, al tiempo que complicó las operaciones de comercio exterior. Por el otro, la incertidumbre cambiaria paralizó las decisiones de largo plazo, como los proyectos de inversión y la demanda de bienes de consumo durable.

 

VI) Sector externo: superávit comercial.

 

De acuerdo al INDEC, durante el primer mes del año, Argentina realizó exportaciones por un valor de USD 1.812 millones e importaciones por USD 853 millones. De estas cifras, se desprende que el resultado de la balanza comercial de enero arrojó un saldo positivo de USD 959 millones. El superávit en los intercambios comerciales resultó favorecido por la fuerte caída que registraron las compras externas -bajaron un 56% respecto a enero de 2001- que entre otras cosas, se vieron afectadas por la devaluación, por el control de capitales, y por la recesión.

 

La contracción de las compras externas se explica fundamentalmente por la caída del volumen demandado -cayó un 53%- aunque la baja de los precios también fue significativa (-8%). Las exportaciones también registraron una caída respecto a su performance durante enero pasado y registraron una baja del 12%, cifra que se explica exclusivamente por la mala performance de los precios internacionales (-15%) ya que las cantidades vendidas aumentaron un 4%.

 

 

VII) Precios: el fin de la deflación.

 

Aunque la devaluación de la moneda doméstica provocó, durante el mes de enero,  un moderado impacto en el nivel de precios, sus efectos se hicieron sentir con más fuerza en el segundo mes del año (en particular en el segmento mayorista)

 

Según el INDEC, durante el mes de febrero -en comparación a enero pasado- los precios minoristas registraron un incremento del 3,1% mientras que los mayoristas mostraron una suba del 11%. Con estos resultados, y en lo que va del año, los resultados acumulados alcanzan al 5,5% y al 18,5%, respectivamente.